T3arc

Casa Brauer

Se trata de una pequeña ampliación de bajo presupuesto en una casa en el bosque de Cuernavaca. Se necesitaban dos habitaciones más y hemos decidido hacer un volumen nuevo sobre el costado norte del terreno, (dos recámaras y un baño compartido; un volumen de 12x 2.8 m) conectándolo a la casa a partir de un puente (hecho con una armadura de polines dobles) forrado de cristal para quedar rodeado de los árboles del bosque.

Toda la estructura esta hecha de desechos de madera (en su mayoría polines que ocupamos en la cimbra en trabajos anteriores) y en su mayoría se ha forrado con láminas de plástico reciclado (recopilado en tiraderos industriales de la ciudad de Cuernavaca) para protegerla del agua.

Primero conseguimos formar el espacio uniendo polines en sentido horizontal y después decidimos abrir ventanas hasta que encontramos la luz ideal, el paso necesario del sol y las vistas que deseamos del exterior.

Casa San Juan 67

Construida en la ciudad de Cuernavaca con una orientación Norte-Sur controlado por tres colindancias.

Conceptualmente se proyecta un “cajón” cerrado a tres linderos exceptuando el norte, compuesto por 3 bloques.

La vivienda se construye formando espacios en una estructura de marcos de acero colocada rectangularmente a todo lo largo de la mitad del terreno.

Con sutiles cambios de nivel, se va descubriendo que la casa tiene su centro al fondo, entre la alberca y el área de estar. La sala se proyectó como un espacio totalmente abierto al jardín y la alberca.

El muro de la casa es un muro de recinto, negro pero bañado de luz que da una sensación de profundidad y amplitud en el espacio principal.

La cocina esta situada entre las áreas de servicio y el comedor, es muy sencilla pero con las actividades bien definidas, bajo un cubo de luz que sirve como campana de circulación de aire.

En el primer nivel hay dos habitaciones, la principal tiene un balcón de frente a la alberca que permite ver toda la propiedad.

Casa Materka

Construimos esta casa alrededor de un piano cuyo sonido debíamos de contener. En un terreno de 220 m2, debíamos conseguir que el pianista obtuviera correctas condiciones acústicas en un espacio amplio para poder dar recitales y clases en grupo; y al mismo tiempo proteger de la música y los ensayos constantes a los vecinos y el resto de los habitantes de la casa.

© Luis Gordoa
Formamos un cajón de piedra en los linderos del terreno, al que fuimos atravesando con trabes en sentido transversal que a modo de puentes cargaban la planta alta, dejando gran parte del terreno libre y aislado en planta baja. En el centro de este espacio, bajo la recamara principal, queda la sala, donde el piano toma toda la importancia y los pisos de madera reciclada junto con la porosidad de la piedra, absorben el sonido.
© Luis Gordoa
La casa cuenta con dos recamaras soleadas y un estudio de cine obscuro en planta alta. La casa envuelta en piedra se abre al sol durante todo el día, negando las vistas al exterior, consiguiendo que al contacto con el sol se perciba una casa muy ligera.
© Luis Gordoa
Solo se notan algunos detalles de ladrillo y el trabajo de carpintería con toda la cimbra; buscamos que ningún acabado pudiera quitar la atención de una casa que parece en constante movimiento por la luz. Pensamos en una arquitectura Mexicana, simple, real; como la que está a lado, afuera de los fraccionamientos; quizás siempre esperando ser modificada.